lunes, 9 de abril de 2012

Embriáguense


Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin cesar!
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.


miércoles, 4 de abril de 2012

Tener algo que contar

Porque el problema no es hablar, lo difícil está en el contenido.


Se puso pálido al tomarse una de más, luego triste volvió a beber, a sus espaldas corría el viento desértico. Pobre Fausto, siempre avergonzado de su timidez. Tanto tiempo para acabar siempre igual.


Habría preferido no encontrar tanta variedad en la carta. Quince minutos para haber tomado esa maldita sopa que sabía a todo, demasiado sabor para una noche de frío. Un poco más y acaba muerto en ese restaurante de mala muerte. Creo que era un thailandés, pero cualquier lo adivina entre tantos turistas. Sútil caracoleo para casa y mañana dios dirá.

No vuelvas por aquí, por favor ten la decencia de respetar a tu hermano. Después de haberlo condenado a la hoguera aún tienes el mérito de venir a pedirle perdón. Realmente la condescendencia no es lo tuyo amigo. Quizás hubiera sido mejor que te dieras un golpe bien fuerte y que el eco de tu cabeza lo arropase en su último lamento. ¡Eso si habría sido fraternidad!


martes, 3 de abril de 2012

El discurso

Así es, cuando uno debe decir algo con sus motivos, debe contemplar un estilo. Nos hacemos personas a través de lo hablado y lo callado y sobre cada acento se marca un camino personal. Esto podrían ser fácilmente unas instrucciones básicas para estar callado, para entonar solo el canto cuando el sol está arriba; podría ser pero es todo lo contrario, es un párrafo para que cuando uno tenga la oportunidad de tomar la palabra sea dueño de cara suspiro.

Prepárese, acomódese en el lugar más familiar e inspire:

- La sangre brota de sus huecos solo bajo el son de la hipertensión. Oculte su cabeza para tener dolores, afile el pescuezo para aguantar el frío y diga que no tiene nada que perder.

- Piense que el directo siempre es mejor que el diferido, que lo que uno tenga dentro ha de ser mejor que lo que vaya a tener. No viva más de un segundo a la vez y permítase el lujo de llorar varias veces por semana.

- Si quiere hacer un decálogo no se pierda en puntos, escriba y piense que en cualquier norma hay escrita una trampa, no sea más juez que de su parte, la opinión del resto es un conjunto de probabilidades, solo sabrá quien es usted mismo.

- Haga del perdón un recurso, grande, fácil pero efectivo.

- Las personas suelen tener tiempo para ellas, piense que lo mejor es aceptarlas como tal y aprender como individuo.

- Ame en la oscuridad, solo así sabrá de la fuerza de este misterio ancestral.

- Inunde los tablones de ideas, más a menudo pinte sus sueños, pocas veces beba sus penas.

Ahora solo queda practicar:

Un par de horas al día, desde la ventana o en el centro del salón. Cuidado con el vértigo, lleve siempre consigo a un amigo. Entendiendo este artículo no como una moneda de cambio si no como un brazo auxiliar, como una llave de paso.

Finalmente recurra a estos pasos solo en caso de emergencia. Tranquilo, que todo vendrá.

sábado, 18 de febrero de 2012

Pasos entre as 3 e as 4.

Agora que temos tempo para reeditar uns versos, pode que sexa este o momento para darlle algo de ritmo a un espazo para textos. Posiblemente contemple unha reflexión utópica e críptica, do que un ten gravado na memoria, e como esta está ben relacionada cos soños son cousas intrascendentes e mal fiadas.

Lembro cando era un cativo e viaxaba en autocar a calquera sitio, e digo cativo polo feito de non aprender aínda as claves de adultez, que todo sexa dito aínda se me escapan a esta altura; a cuestión foi aprender a subir a ese endiañado vehículo e pensar que aló todo era doado, até que un día se me escapou, se marchou e dende esas vou andando. Chego á conclusión de que cando se escapa a viaxe que un precisa é mellor vagar por motivos máis inmensos como os do destino, vaia fin este! Como para poñerse a coller transporte público.

Vergoña me da escribir a estas horas, máis pena me daría que tivese sido noutro tempo, agora só podo dicir que son un completo acabado.

Bon Voyage!