Hoxe foise un dos representantes vivos da cultura galega con máis traxectoria. Hoxe foise un dos nosos. Un home de talante irreparable que tiven a ocasión de oír falar en máis dunha ocasión, xunto del estaba o outro finado inmortal, o Isaac Díaz Pardo; con orgullo gardo ámbolos dous rostros no meu corazón.
Déixanos un dos fragmentos máis importantes da memoria galega deste século e do anterior, agora só queda facer valer a súa obra, difundila e aprender dela; só así faremos deste mundo un lugar máis habitable.
Grazas por todo o feito Avelino, que en paz descanses.
Pero ni mucho menos el hombre vive solo de cine. Más allá de la ficción hay todo un mundo que parece superarla. No pocas veces escuchamos que todo está ya escrito, con razón se afirma esto ya que incluso los filmes de carácter extraordinario parten de un lugar de lo real.
El medio televisivo puede aportarnos historias de igual o mayor cáliz dramático. Últimamente en las pantallas hispanas está teniendo fuerza el fenómeno de la realidad contada. Los reportajes se han revalorizado, sobre todo en clave viajera o personal, de ahí el éxito de los Comando Actualidad o Callejeros, que con agudas intervenciones nos desvelan a través de un prisma como circula nuestra sociedad. Pero como todo, la difusión acaba por agotar la creatividad. Pasamos de contemplar historias a contemplar anécdotas. Cuando una fórmula funciona esta tiende a distorsionarse. Ya no encontramos la misma fuerza en la narrativa que ha propiciado el éxito de estos programas. Hemos pasado de ver profundos reportajes, casi rozando la sociología, sobre las diferentes barriadas españolas; a ver capítulos que versan sobre temas tan insulsos como: casas con balcones. En términos de producción contemplamos la dificultad de llevar a cabo proyectos de mayores dimensiones, pero sería aconsejable seguir destripando las realidades interiores. El mundo continúa cambiando y la cámara debe ser testigo directo de este cambio.
A esta astilla, hay que unirle la continúa negación de una figura periodística de consistencia que conduzca todas estas plantillas audiovisuales. Se ha vuelto tras los pasos de la no-ficción, agarrándose de nuevo a la no intervención en el material filmado, reduciendo a cortes de intervenciones todo lo que se ve. Esta supuesta neutralidad en la ejecución es una verdad a medias. El comentario periodístico es absolutamente necesario, los engaños de la transparencia ya nadie se los cree, detrás de cualquier imagen hay una intervención directa tanto del material como de la forma. Tan sólo algunos comunicadores han sabido dar el salto, para caso el aclamado Jordi Évole, a quién no debemos negar el éxito de su serie Salvados. Pero aun en estas situaciones lo cierto es que se ha pecado más de un protagonismo directo que de una crónica seria de los acontecimientos. El toque provocador está bien hasta cierto punto, si se sobrepasa puede caer en un territorio de lo lastimero, donde los acontecimientos ganan acción solo cuando se ven azuzados por preguntas mamporreras.
No propongo una solución, de nuevo contemplo ejemplos de lo que he considerado como reportaje a admirar. Jon Sistiaga me ha convencido en forma y contenido, tras lo visto, sin polemizar, ha sido capaz de dar una durísima versión de diferentes hechos mojándose, dejándose la piel en el intento, acción que pocos se atreven a llevar a cabo. Dejo para el visionado unas piezas del magnífico repertorio rodado, en lugares sumamente diferentes pero unidos por problemáticas de atracción, con personajes que rozan lo fantástico y sobre todas las cosas, con un tratamiento nada espectacular y a la vez emocionante.
En los últimos tiempos el acto social en que otrora se constituía el cine se ha vuelto en un deporte de riesgo. Las altas tasas para el consumo cultural propician que el ocio fácil de la gran pantalla sea más bien un capricho deseado. Antes era un auténtico espectáculo de masas, la frecuencia de asistencia era casi semanal por parte del público medio, pero ahora este público revierte sus gustos hacia otros medios de difusión.
De cualquier modo, el que enfila estas palabras ha decidido poner en orden sus ideas tras cada pago en taquilla. El modo de recepción en sala es diferente, es la interacción definitiva entre espectador y obra. No hace falta ser un cultureta para darse cuenta de ciertas maneras. La atención aumenta, la tensión narrativa se distribuye de mejor manera y sobre todo la asistencia en grupo o individual condiciona la reflexión ante el producto.
Dejando de lado los giros del mercado, uno se encuentra en una complicada disyuntiva cuando ha de escoger filme familiar. Si, padre, madre, hijo y espíritu santo deben conciliar todos sus gustos. Una cabeza bien amueblada se tiraría al producto americano sin contemplación. Pero cuando uno ha estudiado una carrera tan estupenda como Comunicación Audiovisual sus posibilidades se tercian agudas. La comedia se erige como el género más conciliador, pero el sentido del humor es muy traicionero, los hay que no se ríen ni a base de cosquillas. Si una película ha sido concebida para la sonrisa y no consigue su objetivo, rápidamente traspasa la línea del agotamiento. ¿Acción? Opción bastante bien medida, a todo el mundo le gustan los palos a discreción, son pelis que avanzan rápido y concluyen con finales tópicos. Pero el afán de los productores por hacer trilogías dificulta el acceso a las mismas, sobre todo si no se está predispuesto a ir al cine. Los dramas mejor de puertas hacia adentro. No torture a sus congéneres con profundas reflexiones, no les desvele milagros marianos; todos estamos preparados para tener un mundo interior. Estos ejemplos mejor para tardes de lluvia, con su contexto, su paño humedecido y sus frutos secos. Ahá... ¿va a condenar a sus padres a ver una película de jirafas que hablan? Corre el riesgo de perder su respeto y que le reclamen su dinero, eso estaba bien cuando era el Rey Leon quien comandaba las historias y cuando a los progenitores los quedaba más remedio que complacer a su retoño.
Bien, como buen filme postmoderno, lo dejaremos en un final abierto.
Le gusta complacer a las personas, seguro que es usted un ser social.
¿Quiere una solución?
Indeciso.
Tranquilo, ya se que piensa en agredirme, por crítico y encriptado. Tengo la solución.
Gracias a la escasa oferta que uno encuentra cuando reside en una ciudad como Lugo, donde solo se encuentran dos complejos de salas, aprende a dilucidar entre lo bueno y lo malo rápidamente. Comprenda que las películas de fácil acceso, las populares, las podrá ver en la pequeña pequeña meses después. Apueste por el cine europeo, en los últimos tiempos suele tener una distribución bastante profunda, posiblemente acabe viendo una cinta francesa, cinematografía de mayor difusión en territorio estatal pero créame que aprenderá a valorar muchos aspectos que desconocía. No caerá en embrollos efectistas, ojo, tan necesitados como las fábulas narrativas para mantener viva esta industria. Le animo pues a que reconvierta sus gustos en grupo, así probará la potencialidad de sus opciones, yo lo he hecho. Mis experimentos se han llevado a cabo con un varón cincuentón de bigote frondoso y una fémina de igual edad pero sin vello.
Los resultados han sido ciertamente positivos, pese al primer -onde carallo nos metiches?- cuando ven la sala casi vacía, siempre he salido con un -pois non estaba mal, pero están todos tolos-. Créame, cuando la palabra final es diferente a aburrido, al no entiendo; habrá conseguido un éxito mayúsculo.
Adéntrese y cree opinión social, pero ojo con las masas, suelen venir acompañadas de -ti es que o que sabes, así que escolle ti- y esa es una responsabilidad que uno asume voluntariamente, cuando se vuelve obligación terminará por ver a Jim Carrey, créame.
Ya está el regustillo en el ambiente, ya se sienten los silbidos, las medias se están subiendo y el cuero vuelve a rodar. Caballeros y damas, quien les escribe es un auténtico fanático del deporte rey. Pese al sistema de negocio, pese a la trifulca de los derechos televisivos, pese a todos los abusos y desmanes de los directivos; el aficionado de a pié, el que compra el abono cada año sigue en pié de guerra por sus colores.
Afrontamos una temporada, que de primeras se presume como bipartida, aunque con una mayoría simple para los blancos, quienes presentan un bloque muy fuerte y compensado. Los blaugranas están más pendientes de últimos refuerzos, quizás llegue Song, pero este año irán más justos, posiblemente los parches del filial no achiquen todas las carencias heredadas. Pero créanme que este año mi batalla es otra. Otrora habría saltado con las incorporaciones de los grandes, posiblemente me emocionaría hasta con la Supercopa; pero amigos, en esta ocasión tengo entre manos un sentimiento mucho mayor. De origen humilde, el equipo de la ciudad que me vio crecer, el histórico C.D Lugo vuelve a la categoría de plata después de 20 años de ausencia. Los ánimos están por las nubes, el ritmo de abonados catapulta al Anxo Carro a un lleno total. Desde la Rúa Nova hasta la Calzada da Ponte el ritmillo futbolero parece expandirse sin control. Quien escribe es el primero en emocionarse, pese a las dificultades que hemos encontrado en el camino. No olvidemos que hasta hace escasas horas, el equipo rojiblanco no sabía ni el color de su indumentaria. Pero pese a los obstáculos que encuentra un equipo en construcción, creo que estamos preparados para el asalto, las espadas están afiladas y desde las gradas del estadio miñoto no tenemos miedo a nada ni a nadie.
Son muchas las caras nuevas este año, el equipo tan solo ha guardado en las bodegas a un quinteto de heroes, los mismos que consiguieron devolver al equipo al lugar que le corresponde. Pero hay una serie de rostros que volveremos a ver, los de todos los aficionados que repiten, que han esperado largas colas para renovar su abono. A estas consabidas cartas, debemos unir en nuestra baraja los comodines, aquellos que han ocuparan por primera vez el asiento local, a ellos no les recriminamos nada, todo esfuerzo es bien recibido en una aventura que se nos presume peligrosa pero apasionante.
Este sábado nos visita el Hércules, un grande de nuestro fútbol. Pero que no piensen los pupilos del paisano Mandiá que se van a encontrar un olimpo en su visita, por un día dejaremos la piel romana y haremos de nuestro feudo un Reino de Hades que difícilmente olvidarán.
El escenario está preparado, falta un toque de luz y que todo comience a rodar.
Ánimo muchachos, esta ciudad es fútbol, esta ciudad es CDL.
Como aperitivo, varios vídeos resumen de los nuevos guerreros incorporados a las filas del nabo mecánico.