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miércoles, 3 de octubre de 2012

El viaje del director de recursos humanos (2011)

Hoy tenemos un gran motivo para recuperar en este espacio el apartado cinematográfico. El incidente que se desencadena este texto debemos encontrarlo en la 'XXXIV Semana Internacional de Cine de Autor' celebrada en la ciudad que me mima y me acoge: Lugo. 

Se hace necesario entonces hablar de este evento. Culturalmente la sociedad está completamente apalancada, respondiendo solo a los designios del papel moneda, sacar adelante este tipo de proyectos se hace sumamente dificultoso. A esto hay que añadirle que nos encontramos delante de una muestra atrevida, lanzada hacia la defensa del concepto de 'autor', tan problemático para un público semianalfabeto en cinematografía. Estos valientes confrontan además el duro trabajo de exhibir y distribuir cine en Lugo, territorio pequeño donde los haya. El mérito de todas estas acciones recae el el Grupo Fotocinematográfico Fonmiñá, con base establecida en la ciudad amurallada, que lleva desde los años 70 activo en estas andanzas. Toman su nombre de uno de los enclaves más maravillosos de nuestra tierra galaica, Fonmiñá; allá donde se sitúa la aparición del Río Miño después de su nacimiento en el Pedregal de Irimia.

Lo cierto es que el equipo liderado por Xulio Xiz ha puesto toda la carne en el asador, auna sabiendas de que los tiempos no están para muchas comilonas. Por motivos laborales, solo tuve la oportunidad de asistir a las sesiones que se proyectaban el sábado, y como quien no quiere la cosa me vi envuelto en un ritual de iniciación a la cinematografía hebraica, justamente un 'sabbat', el apreciado día del descanso según la tradición judía.

El título elegido para cerrar la Sección: 'O mellor do ano' fue: El viaje del director de recursos humanos. Con casi media entrada en el vetusto Auditorio Gustavo Freire de la capital lucense, me dispuse a contemplar un filme al que acudía no sin cierta preocupación, partida por prejuicios que a continuación explicaré. El estado territorial e histórico de Israel es una traba psíquica que impide afrontar con ligereza cualquier producto audiovisual de su autoría. Uno piensa en las crónicas mediáticas palestinas, en las narraciones del Holocausto, y se le pone la piel de punta por partida doble. Pero la cultura va mucho más allá, trasciende los límites de la moral y la política y nos deja espacio para la imaginación, venga de donde venga.

Como argumento el filme cuenta lo siguiente:


El director de recursos humanos de la mayor panadería de Jerusalén tiene problemas. Se ha separado de su esposa, se ha distanciado de su hija y está atrapado en un trabajo que odia.  
Cuando una empleada extranjera de la panadería muere en un atentado suicida, un diario local acusa a la empresa de falta de humanidad e indiferencia. Se descubre que nadie en la panadería se había dado cuenta de la ausencia de la mujer. La dueña de la panadería manda al director de recursos humanos a una misión para enderezar la imagen de la empresa.  

Así empieza un largo periplo desde las místicas calles de Jerusalén como punto de partida hasta las heladas carreteras de Rumanía en busca del pueblo de Yulia, una mujer a la que no conocía, pero a la que empieza a admirar. 
Encabezando un extraño grupo compuesto por el rebelde hijo de la fallecida, un periodista latoso que “cubre” el viaje, una cónsul muy peculiar, un viejo conductor y un ataúd, redescubre algo de la humanidad que había perdido y el gusto por los “recursos humanos”. 


El antihéroe rumano con su padre, en relación poco afectiva.
La historia discurre a través de temas como son la interferencia territorial entre naciones, discutiendo el papel que desempeña Israel como bandera occidental asentada en territorio oriental. Este debate tiene como contexto Rumanía, al tratarse esta de una coproducción rumano-israelita, una aventura bastante peculiar. Nos encontramos delante de una narración que se aproxima a la 'road-movie' con un movimiento continuo de personajes y lugares. Todo se mueve a través de la confusión y del enredo. El protagonista es un tipo duro, un reflejo de las estrictas condiciones laborales que se desenvuelven en entornos empresariales de gran dimensión.

La película tiene una cuidada fotografía, sobre todo en exteriores, donde se capta el halo del frío en todas sus formas. Se sirve de su recorrido territorial para construir a cada uno de los personajes, personajes que no despegan hasta el final del relato. Durante parte del filme uno cree estar delante de una parodia de payasos y embajadores, hasta que ve el trasfondo de las relaciones entre ellos, recurriendo a la lágrima, pero efectuando un marco reconocible para el espectador universal. Todo resulta entrañable al final, la llegada del hijo perdido al pueblo de su madre, la desterritorialización marcada por la abuela, el escorzo de los habitantes de tan insólito lugar... Mientras la empresa matriz abandona a su empleado, a su suerte, financiándole un camino sin salida, pero como suele suceder en todos estos filmes de aventura, todo lo inhóspito se vuelve amigable, gracias al 'cognoscere ipsum'.




Es un filme contemporáneo en forma y contenido, es la base humana y personal de un alto porcentaje de la población. Consigue la redefinición de los males humanos: la desazón familiar, la pérdida de valores, los sueños apagados... Pero hay vida más allá de la efigie principal. La cónsul hebrea en territorio rumano es todo un caso, un personaje que roza el esperpento, una mujer de armas tomar que replica el porque de la diplomacia occidental en territorio ajeno.Por esa misma senda pulula un insufrible periodista, vestido a lo 'Davy Crockett'. Saca lo peor de la morbosa prensa sensacionalista, además de ser el catalizador del relato, gracias a su reportaje interesado sobre el caso de 'Yulia'. Un tipo que parece sobrar por partes y que parece no entender las rutinas profesionales del oficio, un personaje 'hostiable' en toda regla; pero de ello ya se encarga el hijo de Yulia, el personaje que más crece durante la historia. Hago constar en acta que para ser un niño mendigo aparece caracterizado como un antiheroe underground, muy idealizado por el relato del niño rebelde. Al escoger un contexto tan adverso, podrían haberse tomado la molestia de rompernos un tópico.

Así Eran Riklis nos deja un relato sin demasiadas metáforas, un camino de sentimiento encontrado que merece la pena. No queremos encontrar aquí una obra maestra, solo pretendemos tener una muestra de la cotidianeidad con emoción bien llevada.

Decir a modo de añadido que la cinta está inspirada en el libro 'Los limoneros' de Abraham B.Yehoshua. Además no podemos olvidar una pincelada sobre la banda sonora, delicada y muy bien adaptada a los momentos, obra de Cyril Morin.

Ciertamente recomendable para dejar de lado prejuicios y presunciones sionistas.

7/10



Periodismo carente de ética, un ídolo frustrado.

Mark Ivanir, tipo malo, pero con corazón de chapa.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Le Skylab (2011)

Lo prometido es deuda y desde este minuto en adelante me dispongo a suministrar una opinión formal sobre el título: 'La Skylab', que ayer presentaba con cierto apuro, yéndome por las ramas como acostumbro. Se supone que eso es rutina animal, algo parecido a lo que hacían nuestros descendientes.

Antes de nada, datos, esas marcas temporales que nos permiten identificar nuestro objeto de reflexión. 

Ficha técnica, cortesía de la web más seguida en temas cinematográficos: Filmaffinity

TÍTULO ORIGINALLe Skylab
AÑO 2011
DURACIÓN 91 min.
PAÍS
DIRECTORJulie Delpy
GUIÓNJulie Delpy
MÚSICAVarios
FOTOGRAFÍALubomir Bakchev
REPARTOLou ÁlvarezJulie DelpyEric ElmosninoAure AtikaNoémie LvovskyBernardette Lafont,Emmanuelle RivaVincent LacosteMarc RuchmannSophie QuintonValérie Bonneton,Denis MenochetJean-Louis Coullo'chMichelle GoddetLuc BernardCandide SánchezKarin ViardNoah Huntley
PRODUCTORAThe Film
PREMIOS2011: Festival de San Sebastián: Premio Especial del Jurado
GÉNEROComedia | FamiliaAños 70
SINOPSISDurante un viaje con su marido y sus hijos, Albertine recuerda el viaje que hizo a Bretaña, cuando tenía diez años, para asistir a la celebración del cumpleaños de su abuela en casa de su tía Suzette. El skylab, la primera estación espacial americana, fuente de fantasía para los más jóvenes de la familia, se convierte en una obsesión para Anna, la madre de Albertine, una mujer neurótica que se siente aterrorizada ante la posibilidad de que el satélite se estrelle en la costa oeste de Francia. (FILMAFFINITY)

Con esto hemos situado los parámetros básicos, además gracias a los vínculos podremos visitar las fichas de los actores y sus correspondientes títulos realizados. 

Empezaremos por situar en contexto al objeto que da título a esta pieza. Para ello resumiremos brevemente la historia del 'Skylab'. Este forma parte de la apasionante carrera espacial que se llevó a cabo durante la Guerra Fría que enfrentó al bloque capitalista con el socialista. El objeto sí identificado orbitó alrededor de nuestro planeta en el período que va desde el 1973 hasta el 1979. Esta estación, pues así debemos denominarla; fue en misión no tripulada. Exacto, al libre albedrío, en forma de control remoto. Como todo invento que contacta con el espacio anterior, tuvo ciertos inconvenientes en su despegue. Nada más entrar en órbita sufrió graves daños, dejando atrás el escudo solar y antitemeoritos que poseía. La misión, aunque en cueros, continúo con su implosión. Debido a estas dificultades su trayecto estuvo gravemente condicionado. Sufrió un grave déficit energético y los calores se le subían por todos los circuitos. Con este panorama la aventura no prometía grandes éxitos. Con esta inquietud juega el filme francés, aunque esta inestabilidad es un mero subtexto. Lo que realmente tiembla en el retrato familiar de Julie Delpy es la propia estructura familiar.

Fotomontaje del Skylab, decimos esto por la entereza que presenta


Precisamente la familia es el núcleo central de la película francesa. Una unidad personal larga, muy larga, con tíos, primos, hermanos, cuñados... un auténtico retrato coral de su época. Esto proporciona una rica visión de contrastes, reforzando las contraposiciones entre todos los miembros. Aún así la trama parte de una pequeña tríada que se integra en el enorme núcleo familiar. Como comprenderás no he podido retener la retahíla de nombres franchutes que componen este reparto. Realmente es lo de menos, ya que funcionan en base a personajes-tipo, reflejo de la sociedad francesa de la época. De este modo tenemos a dos componentes del 'mayo francés', componente masculino y femenino de ese trío principal. De la unión conyugal de ambos nace el trozo fundamental de la acción, su pequeña, interpretada por Lou Alvarez. Esta niñita de gafas, inocente, inquieta, miedosa, curiosa... recuerda mucho a la protagonista de 'Pequeña Miss Sunshine'. Se nota no solo en la interpretación, también lo comprobamos fisicamente, donde goza de un asombroso parecido. 

La cuestión es que estros tres son de naturaleza parisina, diferente al carácter más provinciano del público bretón, del que forma parte el resto de la familia. Precisamente en Bretaña es donde tiene lugar el encuentro familiar que se usa como pretexto para entender a las personas que pueblan este relato. La acción se desenvuelve casi integramente en el exterior de la casa de la matriarca de esta larga estirpe, la que por cierto está de aniversario, perfecta excusa para celebrar una comilona que durará varios días. Además de los personajes ya comentados, que vienen a configurar la parte izquierdosa de la familia, encontramos en el margen contrario a un veterano de la guerra de Argelia, nostálgico de las épocas de tiro, quien sufre graves trastornos mentales debido a la experiencia de la guerra. Dos visiones del conflicto bélico, bien armadas y satirizadas ambas. Una hipocritamente crítica, bohemia, con valores de la pequeña burguesía tintados de rojo pasión. De otro lado un asesino en potencia, por obligación, con graves problemas con el alcohol y con un apetito sexual que lleva a su mujer al delirio psíquico y personal. Para muestra un botón, cuando comenta al resto de féminas asistentes al banquete que su marido se 'lo hace' nada más y nada menos que 20 veces en una noche. Lo hace en una tertulia de las féminas, en esas largas sobremesas, mientras la parte masculina juega al fútbol, empapados en sudor.

A este circo humano se le unen el miembro más reputado de la familia, un medico interno; un vendedor de aspiradoras que a su vez sirven de asiento para el personal; la madre del trío calavera primero y un personaje que me ha llamado la atención de modo sobresaliente. Este es el tío-abuelo de la parentela presentada, otro veterano de guerra, en esta ocasión del Vietnam. Se presenta como un personaje con graves problemas psíquicos, tendiente al suicidio. Pero va mucho más allá, es el único desparejado, no necesita un complemento masculino o femenino y se adentra en la trama con unas punzantes intervenciones donde oscila entre lo lunático y lo crítico. Siento una empatía emocional tremenda y considero que ofrece un contrapunto necesario. 

Narrativamente la cinta no va muy allá. Encorchetada entre dos flashbacks, donde la pequeña del trío principal hace de protagonista; éstos sólo sirven para ejercer de marco. El argumento de la película es la propia comida familiar, como si fuera una nuestra. El objetivo fílmico es casi documental, con una tesis para cumplir, para recordarnos lo que somos  a través de lo que fuimos. No lo desprecio, es más se agradece la evasión de los finales forzados o abiertos. Tiende casi hacia el ensayo y lo mejor de todo, lo hace de modo ameno, usando el humor como arma de difusión.

Agradecemos filmes con los tiempos poco medidos, con muchos personajes, aunque no aporten más de lo necesario y sobre todo le debemos a este género, el de la 'dramedia', la capacidad para articular discursos sociales de consistencia. 

Recomendable en un alto porcentaje, sobre todo como ejercicio de introspección y relax. Puede que el falte maduración pero le sobra interés. 




La elección: segundo estado.

Este blog siempre se caracterizará por el tono cultural. Aunque este sea presuntuoso, en ocasiones intentará ser demostrativo, tan solo para contemplar la importancia de una industria abandonada. La cultura puede ser un negocio y no por ello contaminarse. Toda forma de escalada económica tiene como objetivo suministrar un bien a la comunidad que lo demanda. En este caso el volumen de demanda es brutal, no olvidemos que después del tiempo reservado a actividades laborales -para quien tenga la suerte de ejercerlas- el ocio audiovisual, escrito y derivados ocupa nuestra vida. No hemos aprendido a valorar estas circunstancias y mucho menos ahora, cuando la oferta está terriblemente hiperdimensionada.  Tenemos que asumir a las industrias culturales como proyectos de difusión estatal, tan importantes como otros sectores productivos. Ahora es el tiempo de descubrir nuevos modelos, recuperar la tradición y que esta cohesione con la modernidad.

Sí, este medio siempre tendrá esa nota de sermón. A fin de cuentas, esta es una lucha abierta en contra de la inoperancia de ciertas instancias que permiten la destrucción de un patrimonio autorial propio. Pero no todo será discurso y panfletismo, también hay tiempo para la crítica constructiva y más descriptiva.

El otro día intentaba llevar a cabo una proclama a favor del cine europeo. Lo cierto es que este no está hecho de oro pero da para hablar largo y tendido. Todas las experiencias cinematográficas que aquí comentaré son propias. Este es un consejo que he recibido durante el transcurso de la carrera: esfuérzate por aprender pero escribe y transmite sobre lo que conozcas. Como ve, parte de la partida pública en la universidad está bien empleada. 

Refrescando la memoria de un post anterior, recordábamos que una de las decisiones más comprometidas que debe tomar el cinéfilo es escoger un filme familiar. Ofrecíamos las pautas del cine del viejo continente, por ser cercano y alejado de efectismos. Este sábado servidor se vio inmerso en encrucijada comentada. Esta fue resuelta de modo bastante satisfactorio. En otro tiempo podías cebar a tus acompañantes con palomitas y refresco, elegir un metraje corto y tirar millas. Con la crisis, los precios de las entradas y que todo el mundo quiere o se cuida, las cosas han cambiado. 

Dentro del amplo espectro continental la opción francesa suele ser la más light. Pese a que durante la historia cinematográfica el concepto auteur nos ha dejado piezas factura impecable, lo cierto es que también hemos tragado pedantería sazonada por un tubo. Pero de igual modo han sabido crear una industria relativamente fuerte, mejor dicho, han sabido crear una industria y no una maquinaria estatal de subvenciones. Lo cierto es que año he hecho tragar a mis progenitores bastante cine francés, creo que como nunca, pero repito que han desarrollado una sensibilidad hacia el mismo bastante inquietante.

Mi manía persecutoria sobre la indecisión hizo que llevara a cabo mi elección en el último momento. Pese revisar siempre los argumentos antes de salir de casa, al igual que las duraciones de cada cinta, siempre me entra un remordimiento cuando saco la billetera. 

Esta fue mi elección, mañana la crítica. Trailer con doblaje español, de ese tema hablaremos otro día.




viernes, 17 de agosto de 2012

Una elección particular

En los últimos tiempos el acto social en que otrora se constituía el cine se ha vuelto en un deporte de riesgo. Las altas tasas para el consumo cultural propician que el ocio fácil de la gran pantalla sea más bien un capricho deseado. Antes era un auténtico espectáculo de masas, la frecuencia de asistencia era casi semanal por parte del público medio, pero ahora este público revierte sus gustos hacia otros medios de difusión.

De cualquier modo, el que enfila estas palabras ha decidido poner en orden sus ideas tras cada pago en taquilla. El modo de recepción en sala es diferente, es la interacción definitiva entre espectador y obra. No hace falta ser un cultureta para darse cuenta de ciertas maneras. La atención aumenta, la tensión narrativa se distribuye de mejor manera y sobre todo la asistencia en grupo o individual condiciona la reflexión ante el producto.

Dejando de lado los giros del mercado, uno se encuentra en una complicada disyuntiva cuando ha de escoger filme familiar. Si, padre, madre, hijo y espíritu santo deben conciliar todos sus gustos. Una cabeza bien amueblada se tiraría al producto americano sin contemplación. Pero cuando uno ha estudiado una carrera tan estupenda como Comunicación Audiovisual sus posibilidades se tercian agudas. La comedia se erige como el género más conciliador, pero el sentido del humor es muy traicionero, los hay que no se ríen ni a base de cosquillas. Si una película ha sido concebida para la sonrisa y no consigue su objetivo, rápidamente traspasa la línea del agotamiento. ¿Acción? Opción bastante bien medida, a todo el mundo le gustan los palos a discreción, son pelis que avanzan rápido y concluyen con finales tópicos. Pero el afán de los productores por hacer trilogías dificulta el acceso a las mismas, sobre todo si no se está predispuesto a ir al cine. Los dramas mejor de puertas hacia adentro. No torture a sus congéneres con profundas reflexiones, no les desvele milagros marianos; todos estamos preparados para tener un mundo interior. Estos ejemplos mejor para tardes de lluvia, con su contexto, su paño humedecido y sus frutos secos. Ahá... ¿va a condenar a sus padres a ver una película de jirafas que hablan? Corre el riesgo de perder su respeto y que le reclamen su dinero, eso estaba bien cuando era el Rey Leon quien comandaba las historias y cuando a los progenitores los quedaba más remedio que complacer a su retoño.

Bien, como buen filme postmoderno, lo dejaremos en un final abierto.

Le gusta complacer a las personas, seguro que es usted un ser social.

¿Quiere una solución?

Indeciso.

Tranquilo, ya se que piensa en agredirme, por crítico y encriptado. Tengo la solución. 

Gracias a la escasa oferta que uno encuentra cuando reside en una ciudad como Lugo, donde solo se encuentran dos complejos de salas, aprende a dilucidar entre lo bueno y lo malo rápidamente. Comprenda que las películas de fácil acceso, las populares, las podrá ver en la pequeña pequeña meses después. Apueste por el cine europeo, en los últimos tiempos suele tener una distribución bastante profunda, posiblemente acabe viendo una cinta francesa, cinematografía de mayor difusión en territorio estatal pero créame que aprenderá a valorar muchos aspectos que desconocía. No caerá en embrollos efectistas, ojo, tan necesitados como las fábulas narrativas para mantener viva esta industria. Le animo pues a que reconvierta sus gustos en grupo, así probará la potencialidad de sus opciones, yo lo he hecho. Mis experimentos se han llevado a cabo con un varón cincuentón de bigote frondoso y una fémina de igual edad pero sin vello. 

Los resultados han sido ciertamente positivos, pese al primer -onde carallo nos metiches?- cuando ven la sala casi vacía, siempre he salido con un -pois non estaba mal, pero están todos tolos-. Créame, cuando la palabra final es diferente a aburrido, al no entiendo; habrá conseguido un éxito mayúsculo.

Adéntrese y cree opinión social, pero ojo con las masas, suelen venir acompañadas de -ti es que o que sabes, así que escolle ti- y esa es una responsabilidad que uno asume voluntariamente, cuando se vuelve obligación terminará por ver a Jim Carrey, créame.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Onte fun ver Tintín.

Despois de saber que os Sábados de reflexión o mellor é non beber a decisión que tomei foi a de acudir ó cine. Fíxeno sabendo que só iría ó que me quedase máis preto de casa e iso en realidade é un dicir, xa que ambos se atopan totalmente deslocalizados o que ven pode vir a dicir que esta cidade ten os servizos como lle cadra.

Como non podía ser doutro xeito, ir ó cine, emprázanos a todos a unha decisión básica como é saber que película imos ir ver. O problema de agora é que cos carteis efectistas e Filmaffinity un xa vai advertido e considerado sobre o que se vai atopar. Tintín foi a resposta. 

As precaucións que un toma diante dunha cinta coma están relacionadas co dano que lle poidan facer a unha das figuras máis representativas da banda deseñada europea. Así un figúrase a Tintín convertido nun neno caprichoso que busca arranxar o mundo. Pero o equipo de nomes que mobiliza a película conseguiu facelo imposible: Trasladar enteiramente o reparto das historietas á pantalla e conservando a maxia de cada un deles.

Así damos cunha película que non para de principio a fin, iso mantente sentado na butaca sen darlle máis voltas ás túas costas, e ademáis conségueo cun argumento que encaixa as pistas tal que se dunha novela gráfica se tratase, de xeito clásico e co misterio substituído polo trepidante dos feitos. Isto dicímolo porque a máis de algún lle parecerán demasiado forzados os enlaces entre as situacións que viven Milou, Tintín e o resto de compinches. 

Outro dos feitos a favor cos que conta esta película é a aplicación racional do 3D, nunha gloriosa posta en escena cunhas paisaxes, ambientacións cuasi realistas, é máis, poderíamos dicir que hiperrealistas, conseguindo así que funcione de marco ideal para a aventura e non soe tampouco a fantasía distractora. Iso sí, o trazo simple de Hergé á hora de construír a personaxe do xornalista Tintín vese traducido nun semiadolescente tridimiensional que ó comezo custa entender, pero xa se nos deixa claro cunha acertada planificación que este Tintín é o Tintín que sempre se quixo ver. 

En definitiva un clásico de acción e aventuras, apto para todos, os máis noviños pasaráno de medo cos trompazos, chimpos e demais movementos e os máis maiores descubrindo a fortaleza das personaxes como o Capitán Haddock, que evidencia que o Whisky pode ser unha arma de lembranza e poder impresionante, curioso, curioso... Tanto que ó final a un lle queda ganas de tomarse un trago aínda que só sexa por homenaxe e para esquecer a incopetencia de Hernandez y Fernandez que logran sacar un sorriso dende o inicio.

Xa sabedes, considerade o sinxelo efectivo, e cando invertades a cantidade de 6 euros no cine facédeo con sentidiño.

PD: Fixádevos nos títulos do comezo, e vede como se pode invertir o 3D en calidade e estética e non en efectismo.